No todos los haikus calman el espíritu
Noviembre 21, 2008El haiku, esa brevísima forma poética, nació hace siglos en Japón para transmitir el encuentro del hombre con la naturaleza; pero hay modos y modos de hacerlo.

HACER CLIC para terminar de descubrir la imagen y conocer la triste e inminente suerte del pequeño colibrí aquí ilustrado.
El haiku es una forma poética japonesa que consta de tres líneas de 17 sílabas, divididas en tres unidades métricas de 5, 7 y 5 sílabas. Es la única forma literaria del Japón que influyó enormemente en Occidente y que consiguió una aceptación universal. Es la más antigua que sigue activa, y probablemente la más corta que existe. Por la sencillez de su propuesta, encontró gran divulgación no sólo entre los poetas mismos, sino también entre la gente común. Hoy se escriben haikus en todo el mundo.
Una de sus características principales, en lo formal, es que no rima. En cuanto a su contenido, el haiku intenta narrar la esencia de un momento de contacto entre el hombre y la naturaleza. De ese modo, crea una tensión entre elementos que contrastan entre sí, como por ejemplo movimiento e inactividad, cambio y continuidad.
Por otra parte, no intenta enseñar nada y no contiene significados ocultos. Sus palabras son expresiones simples que producen una resonancia en el interior y generan un lugar en la mente para la imagen pura. Esta resonancia, la creación de este lugar, es el espacio virtual en el que reside el poder del haiku.
LOS BELLOS…
Uno de los grandes maestros del haiku fue Matsuo Bashô (1644-1694), autor –entre otros miles– de perlas como:
Cae del árbol
y derrama su agua
una camelia.
Sólo viajero
quisiera ser llamado:
primer chubasco.
Otro, Takahama Kyoshi (1874-1959) escribió:
Luces de otoño.
La mujer y el marido
son como ausentes.
… Y LOS NO TANTO
Un perfil completamente distinto tienen creaciones perturbadas y sangrientas como la que ilustra este post, obra del español David González, nacido en 1976. Respetando a rajatabla aquella premisa de transmitir la tensión que se genera en el momento del encuentro del hombre con la naturaleza, lo que González escribe es:
Incauto el colibrí
que confundió una oreja
con una flor.
Basta mirar la imagen completa, después de hacer clic en ella, para encontrarse con un segundo clic… bastante menos inocente y definitivamente distante del espíritu que dio origen al haiku como forma poética… pero claramente moderno.
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Escuelas y secuelas de Jorge Lanata
Noviembre 20, 2008Ayer, el título de tapa de los diarios Página 12 (fundado por él en 1987) y Crítica de la Argentina (fundado por él este año) fue exactamente el mismo: nada es casual.


Miércoles 19 de noviembre de 2008, tapas de Página 12 (izquierda) y Crítica de la Argentina (derecha): para referirse con ironía “lanatiana” al pago simbólico de un peso que el Tribunal de Tasación estableció para la compra de Aerolíneas Argentinas, los dos medios homenajearon al programa que Fabio Alberti y Diego Capusotto conducían por Canal 7 a comienzos de la década.
Jorge Lanata nació en Mar del Plata (Argentina) el 12 de septiembre de 1960. Empezó a trabajar como periodista a los 14 años, redactando informativos en Radio Nacional, y desde entonces nunca más abandonó su pasión.
Pasó por varios diarios y revistas hasta que el 26 de mayo de 1987, con 26 años, fundó Página 12. Durante los dos gobiernos neoliberales de Carlos Menem (1989-1999), el diario de Lanata fue profundamente crítico de la política oficial, y el mismo Menem llegó a calificarlo de “su principal opositor”.
En 1994 Lanata se alejó de Página y siguió su camino haciendo periodismo en varios formatos. En 1995 recibió un premio Martín Fierro al mejor programa periodístico radial por Rompe/Cabezas. En los años que siguieron recibió otros tres pero por su programa de televisión Día D.
En 1998 fundó la revista Veintiuno, que al cumplir su primer aniversario se rebautizó Veintidós y, a los dos años, Veintitrés. Lanata la abandonó a fines de 2001.
En 2005 volvió a la radio, para hacer Lanata AM, y más tarde lanzó Lanata PM en la misma radio.
Todo esto, mientras escribía libros sobre historia argentina (Argentinos y Argentinos II), sobre sociedad (ADN - Mapa Genético de los Defectos Argentinos) y literatura (Polaroids, cuentos, e Historia de Teller, novela), dirigía un documental estrenado en cines (Deuda, 2004) y un videoclip (La argentinidad al palo de la banda Bersuit Vergarabat), recibía un Konex de Platino por su labor en televisión (en 2007) y colaboraba con una columna en el diario Lanata PM.
Hasta agosto de 2007: ese mes, comenzó a prepararse lo que se lanzó el 2 de marzo de este año con el nombre de Crítica de la Argentina (la idea de Lanata era llamarlo simplemente Crítica, como el mítico diario fundado por el uruguayo Natalio Botana en 1913 que circuló hasta 1962, pero la marca pertenece hoy a la Sociedad de Distribuidores de Diarios y Revistas).
El video de abajo, que es el trailer del documental El último diario de papel realizado por la agencia FiRe de Rodrigo Figueroa Reyes, muestra en varios momentos las principales definiciones de Lanata sobre lo que, a su juicio, es y debe ser el periodismo.
Cuatro minutos que sirven para entender quién es Lanata y cuál es su postura sobre los diarios.
¿Y A QUÉ VIENE TODO ESTO?
Simplemente a contar quién es Lanata, el hombre de las tapas más ingeniosas y originales del periodismo argentino de los últimos años (hasta que los muchachos del bimensuario Barcelona comenzaron a hacerle dura competencia hace un par de temporadas).
Un tipo cuyo espíritu resulta evidente que sigue revoloteando por las tapas de Página 12 a pesar de que hace ya 14 años que no trabaja allí y que hoy se luce a diario en Crítica de la Argentina.
Y que incluye hitos tales como el día en que, acusado de sensacionalista por Carlos Menem en 1992, decidió imprimir al día siguiente toda la tirada del diario en papel amarillo y rebautizarlo Amarillo 12, una costumbre –la de cambiar las marcas de sus productos– que evidentemente no desapareció para él, como puede comprobarse en la tapa de Critique de la Argentina publicada este año.
Que Página 12 y Crítica de la Argentina coincidieran en su título de tapa era un riesgo permanente que ayer dejó de ser pura posibilidad.
Gracias a –¿o por culpa de?– Lanata.


”Amarillo 12”, de 1992, y “Critique de la Argentina”, de 2008: cambios de marca “made in Lanata”.
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Naufragio de sangre en Nueva York
Noviembre 19, 2008Leer hoy el surrealista y casi profético poema “La aurora”, escrito por Federico García Lorca en la década del 30, puede producir escalofríos retroactivos a 2001.
Foto: Pancho Dondo, 1997.
LA AURORA
De “Poeta en Nueva York”, escrito a partir de la estadía de García Lorca (1898-1936) en esa ciudad entre 1929 y 1930 y publicado como libro recién en 1940, de manera póstuma.
La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible:
a veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.
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De culatas, culos, culeros y culastros
Noviembre 18, 2008Desde estacionar de culata hasta ganar de puro culo, pocas palabras castellanas tienen tantas ramificaciones como la que define las asentaderas del ser humano.
Fotos: Pancho Dondo.
DICE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
Culata: 1. f. Parte posterior de la caja de la escopeta, pistola o fusil, que sirve para asir y afianzar estas armas cuando se hace la puntería y se disparan. (…) 3. f. Parte posterior o más retirada de algo; como la trasera del coche de caballos. (…) 5. f. Mec. Pieza metálica que se ajusta al bloque de los motores de explosión y cierra el cuerpo de los cilindros.
De culata: loc. adv. coloq. Arg. y Ur. En marcha atrás. Estacionar, entrar, salir de culata.
Culo: 1. m. Conjunto de las dos nalgas. 2. m. En algunos animales, zona carnosa que rodea el ano. (…) 4. m. Extremidad inferior o posterior de algunas cosas. Culo del pepino, del vaso. 5. m. En el juego de la taba, parte más plana, opuesta a la carne. 6. m. coloq. Escasa porción de líquido que queda en el fondo de un vaso.
Culo apretado: 1. m. coloq. Ven. Persona presuntuosa.
Culo de pollo: 1. m. Punto mal cosido en la media o tela, de modo que sobresale y abulta.
El culo del mundo: 1. m. coloq. Lugar muy lejano.
Coge culo: 1. m. coloq. Ven. alboroto (desorden).
Apretar el culo contra el taburete: 1. loc. verb. coloq. Ven. afrontar (hacer cara a un peligro).
A tomar por culo, o por el culo: 1. locs. advs. vulgs. malsons. a hacer puñetas. Manda ese trabajo a tomar por culo y búscate otro. 2. locs. advs. vulgs. malsons. Muy lejos. Lanzó el balón a tomar por culo.
Caerse de culo: 1. loc. verb. coloq. Quedarse atónito y desconcertado ante algo inesperado.
Con el culo al aire: 1. loc. adv. coloq. malson. En situación comprometida por haberse descubierto algo. Su actuación nos dejó con el culo al aire
Hasta el culo: 1. loc. adj. vulg. malson. hasta las narices. Está hasta el culo de que le manden. 2. loc. adj. coloq. vulg. Costa Rica. Completamente borracho.
Lamer el culo a alguien: 1. loc. verb. vulg. malson. Adularlo servilmente para conseguir algo de él.
Pasarse algo por el culo: 1. loc. verb. coloq. malson. Despreciarlo, desdeñarlo.
Culear: 1. intr. Mover el culo. 2. intr. Dicho de un automóvil: Moverse su parte trasera al dar una curva o al patinar en un suelo resbaladizo. 3. intr. coloq. Arg., Chile y Col. Realizar el coito.
DICE EL DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA DE ESPASA-CALPE, 2005
Culo de mal asiento: Col. Persona que no está quieta en ninguna parte: No aguantará mucho, es un culo de mal asiento.
Perder el culo: Col. Esforzarse demasiado por conseguir una cosa o por halagar a una persona: Pierde el culo por esa chica.
Culada: 1. f. Golpe dado con el culo al caer: Se dio una buena culada al tropezar.
Culero, ra: 1. m. y f. Persona que se introduce bolas de droga en el ano para engañar a las autoridades del país donde se pretende introducir ilegalmente y venderla. 2. f. Remiendo en los pantalones sobre la parte que cubre el culo. 3. Mancha o desgaste en la zona que cubre el culo de los pantalones.
Culillo: 1. m. Amer. Col. Miedo, susto. 2. Amer. Niño pequeño.
Culote: 1. m. Amer. Braga femenina.
DICE EL PORTAL DEL TANGO EN SU DICCIONARIO DE LUNFARDO
Culastro: Sodomita.
Culata: Bolsillo trasero del pantalón.
Culo: Suerte / Infortunio. Ganó de puro culo.
SE ESCRIBIÓ EN UN FORO SOBRE EL CULO
Comentarios publicados el 9 y 10 de septiembre pasado en el foro de Word Reference
–Daniel Ernesto: “Utilizamos la plabra culo de variadas formas, para expresar cosas buenas y cosas malas: ‘Me fue como un culo con la presentación del proyecto’. ‘Qué culo tiene tu amigo, salió sorteado en la lotería’. ‘Salió muy cula esa película’. ¿Aguna más?”.
–Coquis 14: “Yo no conozco ninguna con una buena connotación”.
–Daniel Ernesto: “‘Salió muy cula esa película’, la dijo un colombiano. Y decir: ‘Qué culo tiene tu amigo, salió sorteado en la lotería’ hace referencia a la buena surte. Dime tú, la palabra ‘culiado’ que utilizan en Córdoba, proviene de la palabra culo, ¿verdad?”.
–Toño Torreón: “Culo en México es miedo o miedoso: ‘No seas culo y pídele el teléfono’; ‘Me da culo pedírselo’. En el caso de la película diríamos culera y no cula. La única acepción positiva que se me ocurre es cuando una mujer está muy buena: ‘Fulanita es un culo de vieja’”.
–Coquis 14: “Sí , la usan como los porteños usamos boludo. Saludos”.
–Alma Shofner: “Bueno, pues en el otro hilo escribí que en Sonora no se usa mucho la palabra culo o casi no se escucha. En su lugar se escucha la cola, las nalgas (no común), las pompis, las pompas, las nachas, el trasero, la retaguardia, etc. El usar la palabra culo es como un tabú. Cuando estaba en la universidad, uno de los estudiantes se disculpó de que tenía que retirarse porque iba a ver a su novia y que lo traía bien enculado. A todos nos sorprendió y nos quedamos de una pieza, él ni cuenta se dio, puso pies en polvorosa y un amigo de él lo disculpó traduciéndonos que en Culiacán andar o estar bien enculado por alguien significa estar súper enamorado de esa persona. Y luego remató diciendo que esa palabra es bien común entre los culichis. Ahí ya fue la gota que derramó el vaso de agua. Todos nos echamos a reír, aparte de enculado ahora era culichi”.
–José León: “En Ecuador es una palabra muy vulgar. No se afirma que no se la utilice, pero se lo hace –seguramente– en niveles más bien restringidos. Saludos”.
–Adolfo Afogutu: “En España al culo le dicen culo, y si les decís que tenés cola es probable que te pregunten si sos un perro. Vaya uno a saber por qué es palabra tabú en América, aunque cada vez menos, por cierto. ¿Será que en España alguna vez lo fue? ¿En alguna región quizá? Misterio”.
–José León: “Bueno, aquí el culo también se llama culo. Sin embargo dudo de que las gentes lo vayan diciendo por allí como símbolo de evolución socio-económica”.
–Daniel Ernesto: “Hola: ¿cuando alguna cosa te sale mal, podrás decir: ‘Me salió para el culo’, o: ‘Me salió como el culo’?”.
–Javier 8907: “La de ‘me fue como el culo’ es la única que me suena, aunque me resulta innecesariamente desagradable (como mucho pasa para expresar mucho enfado por el mal resultado de algo). La de ‘¡Qué culo (suerte)!’, primera vez que la oigo en castellano; es muy italiana. Culo como adjetivo no lo he oído nunca en España”.
DICE EL MICROSOFT WORD
Nada: no dice nada porque marca como inexistente la palabra “culo”. Haga la prueba y escriba culo en el Word: verá cómo inmediatamente le aparece la zigzagueante rayita roja debajo. Lo mismo que si escribe bobo, tonto, tarado e innumerables palabras más, todas consideradas políticamente incorrectas (¡una vez más!) por los chupamedias de míster Bill Gates. Lo mismo que pene, vagina, teta y muchas palabras más, todas anatómicamente precisas y académicamente aceptadas.
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Seis registros de una mirada viajera
Noviembre 17, 2008LA MEDIA DOCENA DE… > Maby Rod Micheli. Consagrada en el mundo de la moda y la producción perfecta, la fotógrafa demuestra que siempre tiene los ojos abiertos.


Izquierda: “Boston, 2007. Me maravilló el reflejo de una construcción tan bella y antigua en esa mole de espejos; contrastes de este tipo siempre me llaman la atención”. Derecha: “San Francisco, 2008. Acostumbrada como estoy a las multitudinarias manifestaciones callejeras de la ciudad de Buenos Aires, me resultó increíble el entusiasmo de estos pocos activistas pidiendo en las calles por los derechos humanos en el Tíbet”.


Izquierda: “Camden Town, Londres, 2006. Conocer ese rincón tan distinto, tan poco londinense de la capital inglesa fue todo un descubrimiento para mí: no podía dejar de sacar fotos”. Derecha: “Chicago, Plaza del Milenio, 2008. La Puerta del Cielo construida por la artista británica Anish Kapoor, también llamada El Poroto o el Ojo del Mundo, permite que tanto la ciudad como los visitantes se miren a sí mismos, deformados de mil maneras distintas”.


Izquierda: “Colonia, Uruguay, 2008. La maravilla de este rincón es que ese cartel de Contramano coincidía perfectamente con el final de una calle que desembocaba en el malecón. Uno casi podía suponer que lo que estaba prohibido era seguir adelante, en dirección al mismísimo río”. Derecha: “Museo del Louvre, París, 2005. Soy una fanática de las imágenes tomadas ‘a través de’. De ventanas, de marcos o de arcos, como en este caso. Y mucho más cuando, durante la recorrida habitual por un museo increíble como el Louvre, una de pronto se encuentra con una inesperada ventana que permite descubrir los talleres: algo así como el detrás de la escena del corazón mundial del arte”.
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No queda ni un solo asilo de ancianos
Noviembre 14, 2008Lado B ya lo afirmó varias veces: lo políticamente correcto está matando al lenguaje; esta vez, ataca en la forma de una “residencia geriátrica para adultos mayores”.
Foto: Pancho Dondo.
Ya se explicó varias veces el odio visceral que Lado B siente por todo lo políticamente correcto. Quedó testimonio directo de ese desprecio en las notas Lo políticamente correcto: hipocresía para disimular odios, del 30 de mayo, y Black is beautiful desde hace 150 años, del 11 de abril.
Y para una cruzada como la emprendida por este espacio, cinco meses sin publicar nada sobre el tema es demasiado. Sobre todo cuando la corrección política ya no sólo ataca en los brutales y groseros “visualizar” en lugar de “ver” o “recepcionar” en vez de “recibir” –que todo lo invaden, desde los emails anónimos hasta las presentaciones de empresas–, sino que ataca e interrumpe una caminata distraída en la forma de un objeto visual tan identificado e identificable como el letrero de un asilo de ancianos… que no es tal.
¿Residencia Geriátrica Para Adultos Mayores “Nuevos Tiempos”?
Dice Héctor Zimmerman en su libro Tres mil historias de frases y palabras que decimos a cada rato (Aguilar, 1999):
Anciano: Persona de muchos años. Del latín vulgar anteanus, compuesto por ante, antes, y la partícula anus, que aquí indica origen o pertenencia. Pues se trata de alguien de antes. Más simple y directo es el empleo de viejo, pero en el rebuscado lenguaje del “argentino exquisito”, como lo llama Bioy Casares, se prefiere hablar de geronte o de miembro de la tercera edad.
Hermoso concepto ese de “alguien de antes”… con todo lo positivo que eso supone.
Y de paso vale la pena rescatar del olvido esa delicia que es el Breve diccionario del argentino exquisito, compendio maravilloso de los eufemismos entre los que transcurre el hipócrita discurrir con el lenguaje de ciertos –o casi todos, más bien– habitantes de estas pampas.
Adolfo Bioy Casares no murió en un asilo, probablemente porque no le hizo falta, pero sí anciano. Muy anciano. ¡Lo cual es bastante más honorable que calificarlo de “adulto mayor”!
Un brindis por el asilo de ancianos que todavía se llame a sí mismo de ese modo, si es que queda alguno.
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